H.A.L.O.: un mapa para detectar la falla ventilatoria antes de que sea demasiado tarde
Hay un momento, en el paciente crítico, en el que la vía aérea todavía se ve manejable pero el cuerpo ya no tiene margen. La anatomía es fácil; la fisiología, no. Y en el transporte aeromédico ese margen se cierra todavía más rápido: espacio reducido, vibración, ruido, menor acceso al paciente y una cabina que, a altitud, ya le está restando oxígeno al aire que respira.
El protocolo H.A.L.O. — propuesto por William Gregorio Julio Patiño, Melany Herrera y Felipe Albor, y actualizado con evidencia 2020-2025 — nace de una pregunta muy concreta: ¿cómo saber, con la suficiente anticipación, que un paciente va a perder esa ventana de seguridad durante el traslado?
No es una escala, es una matriz de alerta
Lo primero que aclaran los autores es lo que H.A.L.O. no es: no es una regla rígida de intubación ni un puntaje que se suma mecánicamente. Es una matriz de cuatro dominios de alerta que describen distintos puntos de un mismo camino fisiopatológico de la pérdida de reserva de oxígeno hasta el paro respiratorio.
La novedad real: separar la "O" en dos caminos
La letra más densa del acrónimo original agrupaba bajo un solo nombre dos problemas muy distintos. Esta versión los separa:
- O₁ — obstrucción mecánica: hay esfuerzo, pero el aire no pasa (estridor, cuerpo extraño, angioedema, laringoespasmo). Es la vía que puede terminar en el escenario "no puedo intubar, no puedo oxigenar", y la respuesta es tener listo el acceso frontal de cuello (cricotiroidotomía) desde antes.
- O₂ — falla ventilatoria terminal: la bomba ya no ventila — bradipnea, apnea, respiración agónica. Es el desenlace final del agotamiento (A) cuando nadie intervino a tiempo.
Separar ambas rutas importa porque exigen maniobras de rescate distintas, y confundirlas bajo estrés es exactamente el tipo de error que un protocolo bien diseñado debería evitar.
La evidencia detrás de cada umbral
Lo que distingue a esta revisión de un simple mnemónico es que cada umbral está anclado en datos duros y recientes:
- Un paciente con PaO₂ < 55 mmHg tiene 5 veces más riesgo de paro cardíaco peri-intubación; con shock index modificado ≥ 1,3, el riesgo se multiplica por más de 5 también (Ali et al., 2025).
- Casi 1 de cada 3 intubaciones de urgencia fuera de quirófano se complica con un evento adverso mayor — hipoxemia, colapso hemodinámico o paro — según un metaanálisis con más de 34.000 procedimientos (Downing et al., 2023), cifra que el estudio BARCO confirmó de forma independiente en 2025.
- Preoxigenar con ventilación no invasiva, en vez de mascarilla simple, reduce la hipoxemia durante la intubación (ensayo PREOXI, 2024).
- La videolaringoscopía mejora el éxito al primer intento frente a la laringoscopía directa (ensayo DEVICE, 2023) — y cada intento fallido adicional multiplica el riesgo de complicaciones.
- El clásico "GCS < 8, intubar" no es tan universal como se enseña: en intoxicaciones agudas no traumáticas, solo el 30% de los pacientes con GCS ≤ 8 terminó intubado, y la mortalidad fue igual de baja (~1%) que en pacientes con GCS más alto (Nanah et al., 2024). El mensaje no es "ignorar el GCS", sino no aplicarlo como gatillo automático sin mirar la causa y la tendencia.
VOLAR: qué hacer una vez que H.A.L.O. se activa
Detectar el riesgo es solo la mitad del trabajo. Por eso el protocolo separa la detección (H.A.L.O.) de la preparación(secuencia V.O.L.A.R.):
- Ver y valorar — confirmar la indicación, declarar plan A/B/C/D y el criterio para abortar el intento.
- Oxigenar y optimizar — preoxigenación con VNI, posición óptima, corregir hipotensión antes de tocar la vía aérea.
- Logística — videolaringoscopio, bougie, kit de cricotiroidotomía, todo listo antes del primer intento.
- Acceso y sedoanalgesia — vía IV/IO funcional, dosis calculadas, capnografía conectada antes de intentar.
- Revisión y respuesta — time-out final; si no se logra en ~30 segundos o cae la saturación, se sale y se oxigena.
Regla de activación, en una frase
Un solo hallazgo terminal del dominio O (obstrucción que no se resuelve, o falla ventilatoria franca) ya es suficiente para activar la preparación de vía aérea avanzada. Si no hay un criterio así de claro, dos dominios no terminales positivos a la vez (por ejemplo, hipoxemia + agotamiento) también lo justifican. En todos los casos, la reanimación fisiológica corre en paralelo — y si el vuelo va a cerrar la ventana de seguridad, la recomendación es clara: asegurar la vía aérea antes de despegar, no durante el traslado.
Resumen elaborado a partir de: Julio Patiño, W. G., Herrera, M., & Albor, F. (2026). Protocolo H.A.L.O. para la detección de falla ventilatoria inminente en el entorno prehospitalario y aeromédico. Proyecto H.A.L.O., junio de 2026.
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